Magro botín se llevaron los delincuentes en comparación al despliegue de la banda y el armamento que portaban. En junio de 2007 había sido desvalijada una vivienda. Al igual que ahora, la custodia del lugar es irrisoria.
Al margen del botín que se llevaron los delincuentes, en la historia de los barrios cerrados de Luján no se recuerda un asalto con las características del que tuvo lugar esta semana en el Club de Chacras de Campo “Estancia Las Lilas”.
Nunca una banda compuesta por entre 7 a 10 hampones, portando armamento pesado y sofisticado, había logrado ingresar a un country, reducir a 17 personas –se encontraban niños y mujeres que no fueron maltratadas-, permanecer más de 5 horas en el lugar y escapar del lugar con la misma facilidad que llegó.
Pero tampoco los investigadores se explican cómo una banda con este nivel de organización, despliegue e inteligencia para dar un golpe comando termina sustrayendo algunas notebooks, tarjetas de crédito, ropas, una cantidad ínfima de dinero que fueron encontrando en las viviendas que entraron y un VW Bora de un ex juez que horas después apareció abandonado e intacto en la ruta 6. A prima facie, a nadie le cierra la hipótesis del robo.
Por las características del hecho, el caso quedó en manos de la DDI Mercedes y la causa pasó de manos rápidamente. El fiscal Oscar Reggi tomó intervención en un primer momento pero enseguida la derivó al fiscal Juan Bidonde de la Fiscalía 1 de Mercedes.
HIPÓTESIS Y MISTERIO
La información oficial fue unificada para los medios. Según el parte, señaló que el asalto comenzó a las 21.30 del miércoles cuando los asaltantes llegaron al country en una Renault Trafic, una Ford Ranger y un Volkswagen Polo. Mostraron sus armas, amenazaron y redujeron a los dos custodios que había en la entrada. Luego, algunos ladrones se encargaron de ir a buscar y capturar al tercer vigilador que se encontraba dando vueltas en un Fiat Palio.
Una vez reducidos los tres custodios, la banda empezó a visitar cada una de las casas habitadas en el auto de la vigilancia para no despertar sospechas. En todas las casas asaltadas actuaron de la misma manera: redujeron a los habitantes, los llevaron al Club House y los dejaron maniatados con precintos. A las 3.30 un vigilador logró desatarse y llamó al 911. Luego, escaparon con los tres vehículos que habían llegado y también en un Volkswagen Bora de uno de los propietarios de las casas robadas. Para no dejar rastros se llevaron el CPU de la computadora donde quedan grabadas las imágenes de las cámaras de seguridad”.
De acuerdo a lo que pudo saber EL CIVISMO, los asaltantes portaban dos FAL (Fusil Automático Liviano), itakas y pistolas 9 milímetros. Fuentes policiales sospechan que llegaron y escaparon por caminos de tierra como así también sabían con precisión los movimientos de los vigiladores y el contacto que mantenían con la empresa privada que brinda un servicio mínimo de seguridad.
“Para mí se llevaron un chasco”, dijo un policía de la zona. Algunos medios, en cambio, arriesgaron que la banda habría intentando secuestrar a uno de los residentes del lugar pero que esta persona no se encontraba en ese momento.
Otros, analizan una pista más profunda y compleja. En tal sentido, recuerdan que el fiscal que tiene la investigación es el mismo que tuvo en sus manos la causa por el triple crimen de los empresarios en General Rodríguez vinculados al trafico ilegal de efedrina a México.
Expuestos a la inseguridad
Mientras la noticia acontecida en “Las Lilas” sigue ocupando importante espacio en la prensa, los investigadores no salen de su asombro por las escasas medidas de seguridad que tiene el lugar. Apenas tres vigiladores para custodiar una superficie de 360 hectáreas.
En junio de 2007, EL CIVISMO daba a conocer un asalto ocurrido en esta urbanización privada. La vivienda de un abogado había sido prácticamente desvalijada con absoluta impunidad. El caso nunca fue resuelto. Esta vez, la historia no sólo se repitió sino que fue mucho más grave todavía.
A la buena de Dios
Por las medidas de seguridad que tiene “Las Lilas”, ir a robar no necesita demasiado trabajo de inteligencia. Ubicado en el kilómetro 16,500 de la ruta provincial 47, la repartición Policial más cercana queda a unos 6 kilómetros.
Cuenta con apenas dos vigiladores en la entrada y uno en la parte posterior. El lugar está rodeado de campo y de caminos rurales que salen a La Choza, Plommer, San Eladio, La Verde, Enrique Fynn y Tomas Jofré. Con un mínimo de conocimiento de la zona, se puede salir hacia Mercedes, Rodríguez, Las Heras, Navarro y Luján con absoluta facilidad. Las opciones son múltiples.
En su interior hay unas 30 viviendas y sólo un puñado habitadas con residentes que lo hacen en forma permanente. Como si fuera poco, las casas están alejadas por cientos de metros entre sí y no tienen rejas.

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